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BLOG · 18 de setiembre de 2026
Due Diligence para pymes: cómo preparar una empresa para comprar, vender o crecer
Por Grupo Deana · 5 min de lectura
El pasado 9 de septiembre, Grupo Deana llevó adelante en la Cámara Comercial de Pando un conversatorio sobre Due Diligence, junto a profesionales de distintas áreas y empresarios, con el objetivo de abordar una pregunta cada vez más relevante: ¿qué deberíamos analizar antes de comprar una empresa y qué debería tener en orden una empresa que algún día pretenda venderse?
La actividad se planteó deliberadamente en formato de conversatorio. Más que una sucesión de exposiciones técnicas, se buscó reunir distintas miradas sobre un mismo proceso: la contable, tributaria, notarial, jurídica y empresarial.
La moderación estuvo a cargo del Dr. Javier Deana, director de Grupo Deana, quien fue guiando el intercambio y conectando las diferentes perspectivas a lo largo de la jornada.
Mucho más que revisar números
La Cra. Ana Gabrielli, de UHY Gubba y Asociados, abrió el análisis introduciendo el concepto de Due Diligence y su importancia dentro de un proceso de compraventa.
En esencia, realizar una debida diligencia implica intentar conocer realmente aquello que se está adquiriendo.
No alcanza únicamente con analizar cuánto factura una empresa o cuál fue su resultado contable. También es necesario comprender sus obligaciones, sus activos, sus pasivos, sus contratos, sus riesgos y aquellas situaciones que eventualmente pueden transformarse en contingencias para quien la adquiere.
Desde esa perspectiva, el Due Diligence permite reducir la incertidumbre y transformar información dispersa en elementos concretos para tomar una decisión.
La Cra. Stefany Santos, también integrante de UHY Gubba y Asociados, profundizó particularmente en la dimensión tributaria del análisis.
Una empresa puede tener una actividad rentable y, al mismo tiempo, arrastrar contingencias impositivas que no resulten visibles a primera vista. Revisar declaraciones juradas, criterios utilizados, obligaciones pendientes, certificados y posibles exposiciones frente a los organismos fiscales forma parte del trabajo previo necesario para dimensionar correctamente una operación.
Aspectos jurídicos y notariales que pueden cambiar una operación
Desde la óptica notarial, el Dr. y Esc. Javier Chiola, presidente de la Asociación de Escribanos de Pando, incorporó otra dimensión fundamental: verificar jurídicamente aquello que forma parte del negocio.
Dentro de su intervención surgió además un activo que en las pequeñas empresas muchas veces se posterga: la marca.
Una empresa puede haber construido durante años un nombre reconocido por sus clientes y, sin embargo, no haber realizado correctamente su registro. Al momento de vender el negocio, situaciones de este tipo pueden afectar directamente aquello que se pensaba que formaba parte del patrimonio de la empresa.
Por su parte, el Dr. Matías Pérez, socio de Grupo Deana, abordó el Due Diligence desde la perspectiva del abogado, destacando la importancia de conocer la situación societaria y contractual de la empresa y detectar posibles contingencias jurídicas antes de concretar una operación.
Contratos comerciales, relaciones laborales, acuerdos entre socios, obligaciones asumidas y eventuales conflictos son algunos de los elementos que permiten comprender qué existe detrás de la actividad cotidiana del negocio.
La oportunidad para las pequeñas empresas
El Cr. Juan Pablo Deana, socio de Grupo Deana, llevó el análisis hacia una realidad que está comenzando a transformar también a las pequeñas y medianas empresas: el impacto de la Inteligencia Artificial y de las nuevas herramientas tecnológicas sobre la forma de organizar, gestionar y escalar los negocios.
La tecnología está permitiendo que estructuras cada vez más pequeñas puedan alcanzar niveles de productividad y profesionalización que hasta hace algunos años requerían organizaciones considerablemente mayores.
Ese escenario genera también una oportunidad para las pymes: comenzar a mirar la empresa no solamente como una fuente de ingresos para sus propietarios, sino como un activo con valor propio.
Esto lleva a una pregunta diferente:
¿Estoy construyendo una empresa que otra persona podría comprar mañana?
Y las dos cosas no necesariamente van de la mano.
Una empresa puede ser rentable y, sin embargo, depender excesivamente de su fundador, no tener procesos documentados, mantener contratos informales, presentar información contable desordenada, no haber protegido correctamente su marca o arrastrar contingencias tributarias.
En esas condiciones puede existir un buen negocio, pero no necesariamente una empresa fácil de transferir.
Por el contrario, profesionalizar esos aspectos permite comenzar a construir una organización que pueda funcionar más allá de las personas que la crearon y, por lo tanto, transformarse progresivamente en un activo independiente y transferible.
Desde esa mirada, el Due Diligence también puede utilizarse en sentido inverso: no solamente como la herramienta de quien está evaluando comprar una empresa, sino también como una hoja de ruta para quien quiere preparar la suya para que algún día pueda ser vendida.
La mirada del empresario
El Lic. Arturo Deana, gerente general de una empresa vinculada al sector de plantaciones, granos y agro, aportó la perspectiva de quien diariamente debe gestionar una organización desde dentro.
Su intervención permitió conectar muchas de las cuestiones técnicas tratadas durante la jornada con la realidad empresarial: la necesidad de contar con información confiable, procesos ordenados y una estructura capaz de funcionar, tomar decisiones y crecer más allá de las personas individuales.
Precisamente allí confluyen buena parte de las distintas perspectivas planteadas durante el conversatorio.
Contadores, abogados, escribanos y empresarios observan aspectos diferentes, pero todos ellos terminan formando parte de una misma pregunta:
¿Qué empresa existe realmente detrás del negocio que vemos funcionar todos los días?
El Due Diligence busca responderla.
Y quizá uno de los aprendizajes más interesantes de la jornada sea que no hace falta estar frente a una adquisición millonaria para comenzar a hacerse esa pregunta.
Para muchas pequeñas y medianas empresas, empezar a ordenar hoy los aspectos contables, fiscales, jurídicos, societarios, comerciales y de gestión puede ser también el primer paso para construir una empresa más sólida, más independiente de sus fundadores y, eventualmente, más valiosa para un potencial comprador.

